Lo que pisas cada día
Lana, yute, sisal, algodón o fibras sintéticas. Cómo se siente cada material, dónde encaja y cómo se cuida.


Lana
Rizada y elástica. El pelo se recupera después de pisarlo, y la lanolina, la grasa natural de la lana, frena la suciedad y los líquidos. Es la más cálida bajo los pies.
Ver alfombras de lana
Yute
Fibras largas del tallo de la planta, bastas y resistentes, con el tono arena de los sacos de café. Aguanta mucho en el salón o en el despacho.
Ver alfombras de yute
Sisal
El sisal sale de las hojas del agave sisalana. La fibra es más dura y lisa que el yute, tiene un ligero brillo y aguanta mucho. Por eso el sisal de verdad se pone a menudo en recibidores y oficinas.
Nuestras alfombras sisal tienen aspecto de sisal y están tejidas con 80 % yute y 20 % algodón. Se ven como el sisal y son más suaves al pisar.
Ver alfombras sisal
Algodón
Hilo liso y ligero que coge bien el color. Casi siempre tejido plano y no pica, por eso va bien en la cocina y en la habitación infantil.
Ver alfombras de algodón · Alfombras lavables
Viscosa
Celulosa de madera convertida en hilo. Fresca, lisa y con un brillo parecido a la seda. Si la peinas a contrapelo, la superficie se ve más oscura.
Ver alfombras de viscosaSeda y Tencel
Para que sepas distinguirlas. Ahora mismo no tenemos ninguna de las dos.

Seda
Fibra natural del capullo del gusano de seda. Muy fina y brillante; en alfombras se usa sobre todo como detalle en el pelo. Delicada con el agua y el sol.

Tencel (lyocell)
Fibra de celulosa de madera, como la viscosa, pero fabricada en circuito cerrado. Suave, con un brillo discreto y algo más resistente que la viscosa.
Fibras sintéticas
Fáciles de cuidar, cada una con su límite.

Poliéster
Suave y con colores que no se apagan. Hilado muy fino se llama microfibra.
Cuidado con el calor y las patas de las sillas.

Polipropileno
Casi no absorbe agua y apenas destiñe. Práctico en la cocina y en la habitación infantil.
Cuidado con las ollas calientes.

PET reciclado
Botellas fundidas y vueltas a hilar. Se comporta como el poliéster.
Reciclado no significa biodegradable.
¿Qué material para cada estancia?
Fibras naturales

Lana
La lana suele venir de la oveja. La fibra es rizada y elástica, así que el pelo se recupera después de pisarlo y los muebles dejan menos marcas permanentes que en una fibra sintética. La grasa natural de la lana, la lanolina, hace que la suciedad y los líquidos no penetren enseguida. Parte de nuestras alfombras de lana son de lana hilada a mano, y ahí el hilo no tiene el mismo grosor en todas partes.
¿Cómo reconoces la lana? Al tocarla es cálida y con cuerpo, no lisa.
Las alfombras de lana nuevas sueltan pelusa las primeras semanas. Es normal. Lo que lleva mal es la humedad constante. Aspira con regularidad y quita las manchas a toques con agua tibia, sin frotar. De nuestras alfombras, solo la de lana lavable Lia puede ir a la lavadora.

Algodón
El algodón nace como la fibra que envuelve las semillas de la planta. Una vez hilado da un hilo liso y ligero que coge muy bien el color. Las alfombras de algodón suelen ser planas. No pican. Si son pequeñas, las levantas para aspirar o las sacudes fuera. Algunos de nuestros modelos son de algodón reciclado, hecho con restos de tela que se vuelven a hilar.
Lo reconoces por su tacto suave y mate.
Su punto débil son las manchas. El café o el vino tinto se absorben rápido, y como recupera menos que la lana, los caminos de paso se notan antes. Seca las manchas en el momento con un paño absorbente. La única que puedes lavar es el Kelim Chindi Uni, a 30 °C.

Yute
Del tallo de la planta del yute se sacan fibras largas. Son bastas y resistentes, y tienen ese color cálido, como de arena, que conoces de los sacos de café. Una alfombra de yute es plana y aguanta mucho en el salón o en el despacho.
Lo típico es su tono dorado tirando a marrón, con un ligero brillo. Descalzo, el yute se nota más duro que la lana, y a algunas personas les parece que pica.
No lleva bien la humedad. El agua deja cercos oscuros, y si el yute pasa mucho tiempo húmedo puede coger moho y olor. Por eso no es para el baño. Tampoco como alfombrilla. Al principio suelta fibras finas. Aspira sin cepillo y seca enseguida lo que se derrame con papel de cocina.

Sisal
El sisal se saca de las hojas de una variedad de agave. La fibra es más dura que el yute, mantiene muy bien la forma y tiene un tono claro, color crema. Las alfombras de sisal auténtico van tejidas muy apretadas y descalzo se notan ásperas.
Alfombras de sisal puro no tenemos. Lo que en jaloom llamamos efecto sisal lleva un 80 % de yute y un 20 % de algodón. El tejido recuerda al sisal. Al tacto es más suave.
El sisal auténtico se reconoce por su fibra lisa, casi como un alambre.
Ninguno de los dos aguanta el agua. Los líquidos dejan cercos que casi no se quitan. Aspira con regularidad, quita las manchas en seco y cuida el efecto sisal igual que el yute.

Seda
La seda se obtiene de los capullos del gusano de seda. El hilo es muy fino y liso, y refleja tanto la luz que una alfombra de seda se ve más clara o más oscura según desde dónde la mires. Normalmente se usa en alfombras anudadas a mano, para todo el pelo o solo para algunos contornos del dibujo. Ahora mismo no tenemos seda en el catálogo.
La viscosa se le parece mucho y a menudo se usa en su lugar. La diferencia se ve quemando un solo hilo, porque la seda es una proteína y la viscosa es celulosa. La seda huele a pelo quemado, la viscosa a papel.
Es delicada con el agua y con el sol. En el pasillo o debajo de la mesa del comedor no pinta nada. Para limpiarla, llévala a una tintorería especializada.
Fibras sintéticas

Poliéster
El poliéster es una fibra sintética derivada del petróleo. Es suave, casi no absorbe humedad y sujeta muy bien el color, así que los tonos intensos duran mucho tiempo. Cuando el hilo se hila muy fino hablamos de microfibra, y esas alfombras son especialmente suaves al tacto.
Lo reconoces por un ligero brillo y un tacto liso, algo resbaladizo. Las manchas se agarran menos que en el algodón. Casi siempre basta con secarlas a toques con agua y unas gotas de lavavajillas.
¿Y sus límites? No mantiene la forma tan bien como la lana, las patas de las sillas dejan marca con más facilidad y con la calefacción, cuando el aire está seco, a veces da calambre. El calor le sienta mal.

Polipropileno
El polipropileno casi no absorbe agua. Si se derrama una bebida, se queda en la superficie y puedes secarla antes de que penetre. El color se mezcla con el material antes de hilarlo, así que la fibra va teñida en masa y apenas destiñe. En la cocina y en la habitación de los niños eso se agradece.
Se fabrica a partir del petróleo, pesa menos que el poliéster, es más barato que la lana y al tocarlo se nota liso y un poco ceroso.
Sus puntos débiles son el calor y la presión. Una olla caliente derrite las fibras, y en las zonas de mucho paso el pelo se aplasta antes que en la lana. Se limpia con agua y un poco de lavavajillas. Sigue siendo plástico.

Viscosa
La viscosa se hace con celulosa, casi siempre de madera, que se transforma en hilo de forma industrial. Al tacto es fresca y lisa, y brilla de un modo parecido a la seda, por eso se usa a menudo como alternativa más barata.
Si pasas la mano a contrapelo, la superficie se oscurece. Así reconoces enseguida una alfombra de viscosa.
Es una fibra delicada. El agua hincha la fibra y deja cercos y zonas mates. Donde se pisa mucho, el pelo se tumba hacia un lado, y como la viscosa luego casi no se levanta, aparecen caminos más claros. En el dormitorio está bien. Las manchas, solo en seco.

Tencel
Tencel es una marca de lyocell. Igual que la viscosa, la fibra sale de la celulosa de la madera, pero con otro proceso de disolución. El lyocell brilla de forma parecida, aunque mojado resiste más que la viscosa. Esa es la gran diferencia. Ahora mismo no tenemos alfombras de Tencel.
A simple vista, Tencel y viscosa casi no se distinguen. Solo la etiqueta del material lo aclara.
El lyocell tampoco lleva bien la humedad prolongada y puede aplastarse con mucho paso. Por eso se cuida como la viscosa, aspirando con poca potencia y secando las manchas a toques con cuidado.

PET
El PET es el plástico de las botellas de bebida. Químicamente pertenece a la familia de los poliésteres. Para el PET reciclado se funde material usado y se vuelve a hilar.
En una alfombra, el PET se comporta igual que el poliéster. Es suave, no pierde el color y casi no absorbe humedad, así que las manchas se quitan bien a toques. Visto de cerca no se diferencia del poliéster nuevo. Si es reciclado o no, solo lo dice la composición.
Reciclado no quiere decir biodegradable. Al final sigue siendo plástico. Debajo de muebles pesados el pelo puede quedar marcado para siempre, y el calor le sienta tan mal como a cualquier fibra sintética.

